Bandera roja

Costa GranadaLa pasada semana la costa granadina encontraba sus playas abarrotadas de desechos que durante horas habían sido escupidos de manera incesante por el mar. Esta inusual estampa tuvo su origen en las intensas lluvias que sufrió el sureste peninsular hace unos días. Las fuertes lluvias provocaron una potente riada que arrastró todo lo que encontró a su paso. Las playas y sus banderas se teñían de rojo. Había animales muertos, plásticos de todo tipo (la mayoría procedente de los invernaderos) y restos de vegetación por todas partes. Las imágenes que pude recabar y que hoy publico en este post, son las que amablemente nos ha cedido alguien que pudo observar aquel escenario, y que se tomó la molestia de hacer las fotos para hacer posible este post.

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Las consecuencias en este caso no llegaron a considerarse como “catastróficas”, aunque según los datos que he podido recabar fueron cuatro las personas que fallecieron ahogadas.

He creído oportuno aprovechar estas imágenes para hablaros precisamente de los riegos naturales asociados a este tipo de eventos, inundaciones y riadas.

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En España han sido numerosas las inundaciones que han provocado algún tipo de desastre. Desafortunadamente no existe ningún método o fórmula magistral que permita predecir este tipo de eventos con suficiente antelación para conseguir atenuar sus efectos. Son muchas y muy distintas las variables que se han de tener en cuenta para poder llegar a determinar su recurrencia. Actualmente no disponemos de ningún registro de inundaciones fiable que ayude a realizar este pronóstico, ya que sólo disponemos de información de las ocurridas recientemente, apenas unas décadas.

Para evaluar el riesgo de inundación hablamos de tres parámetros, la vulnerabilidad, la exposición y la peligrosidad. La peligrosidad hace referencia a la posibilidad de que un evento natural de carácter extraordinario, ocurra en un lugar determinado. Los terremotos, por ejemplo, se dan con mayor probabilidad en lugares determinados. Si éstos sacuden lugares deshabitados no tendrán consecuencias para el hombre. En este punto, entra en juego el concepto de exposición, que se entiende como la presencia del hombre, infraestructuras y actividades asociadas, en un lugar donde pueda ocurrir uno de estos eventos. La vulnerabilidad, se puede definir como la preparación de una sociedad determinada ante la posible ocurrencia de un evento natural extraordinario.

Un ejemplo lo tenemos en el terremoto que sufrió Nepal el pasado mes de Abril, en el que confluyeron estos tres parámetros en la peor de sus combinaciones. La elevada peligrosidad natural de la zona en forma de terremotos, la elevada exposición de la población, por su alta densidad demográfica, y la enorme vulnerabilidad, ante la poca preparación de la población frente a este tipo de eventos. No cabe duda que la “poca preparación” se debe precisamente a la pobreza que castiga este país, circunstancia que lo hace si cabe, mucho más vulnerable.

Para paliar las consecuencias que estas riadas puedan ocasionar se establecen tres grupos de medidas dirigidas a mitigar el riesgo por inundación. Estas medidas son las predictivas, las preventivas y las correctoras.

  • Las medidas predictivas, pretenden evitar la exposición y vulnerabilidad al peligro tratando de averiguar dónde y cuándo se producirá la inundación.  Se basan en sistemas de predicción meteorológica (radar meteorológico y modelos de simulación) e hidrológica.
  • Las medidas preventivas, se apoyan en el conocimiento de dónde suelen producirse estos eventos, con diferente intensidad y frecuencias, para adoptar medidas encaminadas a disminuir los efectos negativos de estos procesos. Estas medidas se dividen en dos grupos, las estructurales y las no estructurales, en función de si se requiere la construcción de estructuras u obras públicas, tales como presas, diques, canalizaciones y encauzamientos, drenajes, etc… Entre las medidas no estructurales está la ordenación del territorio en áreas inundables, la planificación preventiva de protección civil, y la gestión integral de cuencas hidrográficas.
  • Las medidas correctoras, son las acciones que se llevan a cabo durante o después de la inundación. Son las que todos conocemos realizadas por protección civil en situación de emergencia (emergencia, rescate y evacuación) y las líneas de ayudas económicas para los lugares declarados como zona catastrófica.

No es la primera vez que esta región sufre las consecuencias de estas grandes avenidas, por lo que no debería extrañarnos que este suceso se repita. Es indudable que los avances tecnológicos minimizan en muchas ocasiones sus efectos, pero hay algo que siempre se nos escapa. No podemos evitar que estas imágenes nos conmocionen y nos hagan comprender, una vez más, el poder de la Naturaleza. Ella no entiende de fórmulas ni de normas establecidas. Nos esforzamos en poner límite a sus embestidas, pero ella es salvaje y su condición no entiende de lindes.

Difícil batalla la que se libra entre el mortal y la diosa.

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4 respuestas a Bandera roja

  1. Josefina dijo:

    Es un análisis muy acertadol el que haces,a ver si nos ayuda a ser conscientes de nuestras responsabilidades con la naturaleza

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  2. Son muchos los factores que hay que tener en consideración cuando hablamos del tema de las riadas. La construcción de viviendas en suelos que deberían ser no urbanizables, la falta de limpieza en muchas riberas y la ausencia de políticas que luchen activamente contra el vertido ilegal de basuras en algunas zonas. A todo esto se le añaden las condiciones meteorológicas adecuadas y la geografía de nuestro territorio, con barrancos estrechos y profundos, y al final todo ese caudal que se acumula en unas pocas horas,acaba por salir de forma explosiva por zonas cubiertas de maleza, construcciones o escombros y basura.
    Ante tales situaciones, la naturaleza siempre tiene ganada la partida, nos lleva millones de años de ventaja, y como reza el dicho: Mas sabe el diablo por viejo que por diablo.

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    • Muchas gracias por tu comentario David, estoy completamente de acuerdo. Como bien dices, son varios los factores que suelen concurrir siempre en eventos de este tipo. Las condiciones meteorológicas y las características del terreno, unidas a una mala gestión del territorio, llevan irremediablemente a este tipo de catástrofes. La naturaleza no entiende de leyes ni políticas, por lo que no debemos subestimar su poder a la hora de establecer medidas que tiendan a minimizar su impacto.
      Como diría Julio Verne, “podemos desafiar las leyes humanas, pero no podemos resistir a las leyes naturales”.

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