Tocada, pero no hundida.

 

 

Hace 65 millones de años la vida en la tierra se tambaleó. Un asteroide de 10 km impactó con nuestro planeta provocando la extinción masiva de finales del Cretácico. La Tierra entonces fue “tocada”, pero no “hundida”, una vez más nos demostró su innato instinto de supervivencia. De aquella gran batalla disputada entre el gran asteroide y nuestro planeta nos queda una gran cicatriz aún sin borrar que se encuentra en la península de Yucatán, México.

En la siguiente imagen podéis ver la localización del cratér que resultó de este impacto, el cráter de Chicxulub, localizado en tierras mejicanas.

Al encontrarse la península de Yucatán sobre una placa tectónica estable, la huella del impacto ha logrado permanecer hasta llegar a nuestros días.

En esta imagen podéis comprobar, que parte de este cráter se encuentra sumergido en el mar. Al tener unas dimensiones tan grandes, su descubrimiento no fue fácil.

El hallazgo se hizo a finales de los 70 cuando dos geofísicos trabajaban en la zona en busca de yacimientos petrolíferos. En aquella época no encontraron pruebas que evidenciaran que efectivamente, aquella gran estructura geológica con forma de anillo, se trataba de un cráter de impacto. No fue hasta años más tarde, cuando estos dos geofísicos se pusieron en contacto con Alan Hildebrand, y lograron llegar a la conclusión de que ese anillo correspondía a un cráter de imapacto. Alan Hildebrand, geólogo canadiense, se encontraba entonces en busca de un gran cráter que hubiera provocado algún asteroide. Esta búsqueda estaba basada en una capa de sedimento descubierta en varios lugares del planeta que contenía una anómala concentración de Iridio. La formación de esta capa sólo se podía explicar por un aporte extraterreste. La concentración normal de Iridio en la corteza es del orden de 0,1 partes por billón, en esta capa la proporción es 90 veces superior a la normal. Alguno de vosotros ya conoce la existencia de esta capa, os suena el límite K-T (límite Cretácico-Terciario)?.

En esta pequeña capa, que apenas llega a los 5 mm de espesor, también se han encontrado gran número de esférulas vítreas, producidas al fundirse las rocas. Normalmente este tipo de estructuras se forman en las proximidades de los volcanes, aunque también se crean a causa de impactos de meteoritos. El análisis químico de las muestras estudiadas descartó el origen volcánico.

Otro hallazgo encontrado alrededor del cráter, es la presencia de yacimientos de tectitas, indicando claramente la zona del impacto. Las tectitas, pese a su apariencia de meteorito, son fragmentos de rocas terrestres que se funden tras el impacto de un gran meteorito. Su nombre proviene del griego “tektos” que significa “fundido”.

En zonas más distantes al cráter, en Texas y distintas localidades del caribe, se han encontrado Tsunamitas, que son unos depósitos caracterizados por una sedimentación caótica, causadas por el gran Tsunami que se originaría tras el impacto del proyectil, de echo éste fue otro de los indicios que llevó a Hildebrand a iniciar la búsqueda del enorme cráter.

Otro de los indicios que nos hace pensar que estamos ante un cráter de impacto, es que se ha encontrado cuarzo chocado o cuarzo de impacto. Este tipo de mineral se forma bajo condiciones de altísimas presiones, capaces de ser generadas sólo por el impacto de algún meteorito.

Una vez que este Goliat impactó con la Tierra, comenzaron a desencadenarse una serie de acontecimientos que marcaron un antes y un despúes en la historia del planeta. El asteroide chocó con en el que entonces era un océano causando incendios, grandes terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos de tierra y gigantescos tsunamis. Además se liberaron a la atmósfera nubes de gas y polvo que bloquearon la luz solar, dando paso al inicio de la extinción. Las plantas al no poder realizar la fotosíntesis murieron, los herbívoros que se alimentaban de ellas también perecieron, y los carnívoros que encontraban un plato esquisito en estos comedores de plantas siguieron este mismo trágico final. En tan poco tiempo y con la sucesión de tan rápidos acontecimientos, los que fueran testigos de esta colisión, no tuvieron tiempo de adaptarse y desaparecieron para siempre de la superficie del planeta. Sin embargo, lo que éste feroz asteroide no pudo evitar, fue que el dejar pistas en el registro fósil.

La morfología de este cráter, con una cuenca multianillos y un pico en el centro nos indica que aquel impacto fue brutal. En función del tamaño del impactor, su velocidad, ángulo de impacto, densidad y composición, se formará un tipo de cráter u otro.

En el caso del meteorito de Chicxulub, el cráter que nos ha dejado es de tipo complejo, representado en la letra (b) en el siguiene esquema. El (a) es un cráter simple que como veis deja una sencilla forma de cuenca.

La clave de todo esto, es que este impacto acabó con una serie de grupos, pero puso en marcha nuevos mecanismos evolutivos que dieron la bienvenida a nuevas especies. Surgieron entonces los primeros mamíferos.

Terminando con la lectura de este post os surgirá una pregunta bastante lógica, ¿es posible que otro asteroide de estas características vuelva a impactar en un futuro con la tierra?

Un estudio de la revista New Scientist reveló que la probabilidad de fallecer por el impacto de un asteroide es mínima. Los científicos estimaron que cada 500.000 años se da una colisión fatal que acabaría con una de cada cuatro personas. Las estadísticas demuestran que es mucho más probable fallecer en un accidente de coche que hacerlo por el impacto de un asteroide.

Tras el hallazgo del cráter de Chicxulub, y otros que se han encontrado a lo largo de todo el planeta, se puso en marcha el programa “Near Earth Object Program”. El objetivo es detectar y seguir la trayectoria de los objetos potencialmente peligrosos, y prever con antelación su aproximación a la Tierra.

Gracias a este programa se han catalogado objetos de diferentes diámetros. A los de mayor diámetro, capaces de provocar daños en nuestro planeta, se les ha clasificado como “asteroides potencialmente peligrosos” (PHA, Potentially Hazardous Asteriods).

Para ser un PHA, el asteroide debe cumplir dos condiciones: que su órbita corte con la nuestra a menos de 0.05 UA (UA: Unidades astronómicas. Aproximadamente unos 7.500.000 km) y que mida 150 m de diámetro o más.

El riesgo de impacto se expresa sintéticamente en la llamada escala Torino, que va de 0 a 10. Los valores 8, 9 y 10 se aplican a impactos seguros y el valor depende del daño causado.

Gracias al registro fósil, hemos sido capaces de averiguar muchas cosas de los seres vivos que habitaban el planeta en el aquel fatídico momento. En contra de su voluntad, fueron testigos directos de aquel trágico suceso. DEP, criaturas del pasado…

Esta publicación participó en el XI Carnaval de Geología alojado por Educandonaturaleza, obteniendo la medalla de oro por ser la entrada más votada.

Medalla oro

Medalla de Oro XI Carnaval de Geología

 

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8 respuestas a Tocada, pero no hundida.

  1. Mariano dijo:

    La verdad es que informaciones como esta que nos da Rocío hacen que pensemos en lo efímero que puede llegar a ser todo lo que nos rodea y que pensamos que va a existir para siempre. Un buen día llega un asteroide y acaba con todo de un plumazo. Me imagino que los dinosaurios no se harían estas preguntas pero supongo que si hubiesen podido hablar hubiesen pedido que les hubiera tocado a otra época o a otra especie diferente que a ellos.

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    • Somos una pequeñísima parte del sistema solar, tan pequeños como vulnerables. Formamos parte de algo que se formó hace mucho tiempo y se fue forjando tras distintos episodios, con momentos de calma y momentos críticos. Tenemos la suerte de que muchos de estos sucesos han dejado una huella que nos hace aprender del pasado y anteponernos al futuro. La obligación moral del ser humano es cuidar del presente.

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  2. Pingback: PARTICIPACIONES XI GEOCARNAVAL | Educandonaturaleza

  3. pablocoronado dijo:

    Muy buen artículo, no me extraña que ganase el pasado carnaval, por cierto he escuchado en otros sitios, que el cráter de Chicxulub, pudo haberse producido por un verneshot, ¿sabés algo del tema?

    Saludos

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    • Hola Pablo, muchas gracias por tu comentario y por la pregunta tan interesante que planteas. En mi opinión veo más difícil defender la teoría del verneshot en el cráter de Chicxulub, que la del impacto extraterrestre. Me resulta muy difícil visualizar la teoría de las inundaciones basálticas de origen terrestre para las dimensiones de este cráter mejicano. Tampoco descarto la posibilidad de que estas inundaciones ocurrieran realmente en el pasado, es evidente que nadie conoce las condiciones que reinaban exactamente en el planeta en aquel momento, por lo que toda teoría que tenga un mínimo de base científica puede ser considerada como válida. En mi humilde opinión creo que esta idea ha surgido más para rebatir la teoría del impacto meteorítico (en este sentido siempre han existido dos bandos), que como teoría surgida en base a evidencias científicas que apunten a un proceso diferente al del origen extraterrestre.
      Y tú, qué opinas?

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  4. Pingback: VOTACIONES A LAS 3 MEJORES CONTRIBUCIONES DEL XI GEOCARNAVAL | Educandonaturaleza

  5. Franco Perez dijo:

    Muy buena información, solo te pido el favor de que escribas México no Mejico, por todo lo demás me gusto mucho tu información.

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